Diseño basado en estándares web

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Los estándares web son una serie de convenciones pensadas y diseñadas para hacer de internet un lugar mejor para todos. Estos estándares están regidos por un ente internacional llamado W3C el cual está formado por un consorcio de empresas interesadas en el desarrollo de las distintas tecnologías de internet. Para referirnos al diseño web, en principio, nos limitaremos a hablar solo de un par de estándares: (X)HTML y CSS.

 

Para entender los “porqués” de los estándares actuales y las imperantes necesidades de utilizarlos, tendremos que referirnos antes a una breve y amena historia.

 

 
Un poco de historia siempre es necesaria.
En un principio, la web fue creada para lograr un intercambio fluido y asequible de información mayormente científica. El lenguaje de marcas HTML, en su versión 1, era estándar por la simple razón de que era usado a nivel académico por muchas universidades y solo servía para mostrar texto (prácticamente sin formato) organizado semánticamente por títulos de distinto nivel, párrafos, listas, datos tabulados, etc..

 

El primer navegador fue escrito por el mismo Tim Berners-Lee en 1990 y funcionaba sobre el sistema NeXTStep. El primer navegador “popular” llegó recién en 1993, el NCSA Mosaic 1 fue el primer navegador que funcionó en plataformas Microsoft Windows, Apple Macintosh y Unix X Window y tenía básicamente las mismas prestaciones que el navegador de Tim BL.

 

En 1994, llegó la versión 2 del NCSA Mosaic, el cual incluía “ciertas mejoras”, como la posibilidad de incluir imágenes inline y formularios. Ambas opciones no serían consideradas estándar hasta 1995 con el advenimiento de HTML 2. Asimismo en 1994 comenzó la producción de Netscape Navigator y fue en 1995 cuando apareció Internet Explorer.

 

A partir de 1995 comenzó lo que se conoce como “La guerra de los navegadores” y con ella comenzaron los problemas. Súbitamente, la web cambió y empezó a ser accesible a usuarios “no técnicos”, usuarios con otras necesidades. Y con la llegada de estas necesidades comenzaron a llegar distintas formas de satisfacerlas por parte de los fabricantes de navegadores. Al ser HTML 2 tan terriblemente restrictivo a la hora de mostrar los contenidos (no olvidemos que fue creado para servir documentos técnicos), los fabricantes de navegadores comenzaron a crear sus propias etiquetas, absolutamente fuera del estándar, para solucionar los problemas de “visualización” que requerían los “nuevos documentos” de la web. El usuario “no técnico” quería que las páginas no solo sirvieran información o fueran funcionales, sino que se vieran bonitas.

 

Resumiendo, los desarrolladores de navegadores, liderados por los equipos de Netscape y Explorer, comenzaron a abrir una brecha dentro de HTML creando etiquetas propietarias que lo único que lograron fue: tergiversar el propósito del lenguaje mezclando el contenido de los documentos con la presentación de los mismos, robarnos muchas horas de trabajo y varias neuronas a quienes programabamos allá por 1996-2000 ya que teníamos que lograr que las páginas se vieran correctamente en navegadores que, básicamente, interpretaban distintos lenguajes, y crearon una triste generación de programadores web que, por ahorrarse trabajo y neuronas quemadas, elijieron diseñar y programar para un navegador específico con sus etiquetas propietarias.

 

Aún asi, cabe aclarar alguna cosilla. En 1996, un grupo de gente empezó a darse cuenta del problema que se venía por esta guerra e ideó un nuevo lenguaje orientado a la presentación de los contenidos: CSS. CSS 1 fue estándar a fines de 1996, pero muy lamentablemente no fue implementado más o menos correctamente en los navegadores más populares hasta el año 2000.

 

Una última “nota de color”: Netscape y Microsoft formaron y forman parte de W3C y colaboraron y colaboran en la creación de los estándares que demasiadas veces pasaron por alto.

 

Los estándares web, hoy.
Entonces, ¿por qué estándares web? hay demasiadas respuestas a esta pregunta, pero la primera y principal es: porque es lo que debe ser. El resto viene despues.

Hay alrededor de los estándares una serie de mitos, la mayoría de los cuales son fácilmente rebatibles. Lo mejor es empezar desmitificando para luego llegar a algunos conceptos y argumentos utilizables en nuestro “día
a día” y presentables de cara a nuestros clientes.

 

Mito 1. Desarrollar sobre estándares es más caro y requiere más tiempo.
Para quien no vivió la “guerra de los navegadores” baste pensar ¿cuánto cuesta desarrollar dos o más veces un mismo sitio para dos o más navegadores aplicando los “trucos” particulares de cada uno? y para quienes la vivimos: todo aquello va quedando atrás, chic@s. :)

 

Los estándares tienen una gran ventaja: una misma página vale para todo. “Todo” incluye dispositivos de navegación no convencionales como PDAs, móviles, lectores de pantalla, además de los navegadores gráficos normales. La separación del contenido de la presentación es el secreto. Un solo XHTML puede ser servido a cualquier dispositivo utilizando distintas CSS y que todo se vea como se debe ver y funcione como tiene que funcionar.

 

Obviamente, los costos de desarrollo bajan en la misma proporción que los tiempos de desarrollo. Si aún quedan dudas, el ahorro de código usando estándares es, normalmente, alto y esto repercute en el ancho de banda utilizado para servir las páginas. En otras palabras, si se ahorra un 20% de código en cada página de su sitio, su transferencia mensual bajará también en un 20%, bajando además los costos de alojamiento.

 

Mito 2. Desarrollar sobre estándares requiere personal capacitado.
Yo me pregunto ¿qué desarrollo no requiere personal capacitado? Pensar que desarrollar una página (estándar o no) no requiere personal capacitado para ello es, francamente, empezar con mal pie. ¿Dejaría usted su coche en un mecánico que es en realidad un pastelero que lee la revista Coches y tiene un garage con herramientas?

Los estándares son, muchas veces, bastante más claros e intuitivos que los códigos propietarios. Los estándares tienen, siempre, muchísima más documentación, ejemplos, recursos y hasta “plantillas” que los códigos propietarios.

 

Mito 3. Desarrollar sobre estándares da como resultado páginas “simples” y/o “feas”.
Que una página sea “simple” o “fea” no depende de los estándares sino de quién la desarrolla o quién la ve. Los estándares son lo suficientemente potentes como para permitir un diseño igual o superior de una página que su homóloga no estándar. Una página puede verse exactamente igual si usa estándares que si no los usa, pero siempre sera superior si utiliza menos código y/o es semánticamente correcta y además puede accederse desde cualquier dispositivo de navegación.

“Para muestra, baste un botón“, la ecuación es clara: 1 * XHTML + n * CSS = n páginas lindas y superiores.

 

Mito 4. Desarrollar sobre estándares no garantiza igual visualización en todos los navegadores gráficos.
De hecho, como se ha visto en el Mito 1, es desarrollar sobre código propietario lo que no garantiza igual visualización en todos los navegadores gráficos (a menos que se usen los nefastos “trucos” propios de cada uno). Cualquier navegador moderno (antigüedad menor de 3 años, los anteriores son obsoletos) está, seguramente, habilitado para interpretar los estándares lo suficientemente bien como para asegurar un mínimo margen de diferencia en la visualización (si la hay). Lamentablemente, hay una excepción: Microsoft Internet Explorer ha tenido avances mínimos en el campo de interpretación de estándares desde su versión 5. Aún así, cuidando un poco la diagramación y el código las diferencias de visualización desaparecen o se minimizan.

 

Mito 5. Los estándares son teorías monolíticas y estancadas.
Los estándares no son convenciones pensadas por “tres gatos locos” a su conveniencia. De hecho, tampoco están pensados únicamente por los miembros de W3C sino por una gigantesca comunidad de diseñadores, programadores, matemáticos, científicos y más que colaboran en infinitos foros y listas para lograr el bien común, para hacernos la vida más fácil y alegre a todos (diseñadores, programadores web, usuarios finales, mascotas, etc.). Es por ello que los estándares están en constante desarrollo, buscando mejorar o facilitar las herramientas para que todo sea posible en la web.

 

Realidad 1.
Todos sabemos que al cliente no le importa (en el 99% de los casos) lo que hay “detras” de la pantalla, este hecho es el que nos permite adoptar los estándares en la mayoría de nuestros trabajos. Si la página se ve como el cliente quiere, éste está contento y nosotros comemos un mes más. O sea que nos quedaría solo un 1% de clientes a los que convencer, o tan solo interiorizar en el funcionamiento y ventajas de los estándares.

 

Realidad 2.
Hay quien querrá sacar el argumento de que en Netscape 4 no hay estándar que funcione como debe… y tiene mucha razón. También es claramente cierto que abandonar la idea de desarrollar sobre estándares por un triste 1% de usuarios que siguen encerrados en esa trampa (que hace poco más de un año era un 3% y si es que realmente son usuarios y no desarrolladores que prueban sus trabajos en NS4) parece una locura, especialmente de cara al futuro próximo, en el cual tendremos que desarrollar cada vez más pensando en navegadores no convencionales. De cualquier forma, aún cuando la página estándar no se visualiza correctamente en NS4, el contenido sigue siendo totalmente accesible y navegable.

 

Realidad 3.
Las tecnologías estándar no están reñidas con ciertas tecnologías de uso masivo y que no lo son, por ejemplo: Flash. Puede usarse Flash de manera estándar y manteniendo “al frente” aspectos importantes de usabilidad y accesibilidad (inclusive con la carencia de ambos que Flash implica). La peor tergiversación con Flash es que la mayoría de quienes lo usan lo ven como un fin y no como un medio para llegar al fin. Siendo justos, esta tergivesación también se aplica a muchas otras tecnologías, inclusive estándares, pero cada persona carga con su conciencia que le habla (o no).

 

Realidad 4.
La accesibilidad está teniendo cada vez más importancia. En realidad sigue teniendo la misma importancia de siempre, pero sucede que cada vez se toma más conciencia de su importancia. En el futuro la web semántica será todo. El intercambio constante de información entre páginas, aplicaciones, dispositivos, etc. va en aumento. Que el ordenamiento de la información sea lógico será imprescindible para ésto, como lo es hoy para que una persona con algún tipo de discapacidad visual que escucha una página entienda su estructura y acceda fácilmente a la información que le interesa. Por ello, es importante no solo el uso de los estándares sino el correcto uso de ellos (diagramación por bloques de información en lugar del uso de tablas).

 

El más claro espíritu de internet es compartir. Impedir, exprofeso, el acceso a la comprensión de la información (cuando no a la información completa) a personas como nostros mismos, o a aplicaciones o dispositivos es una falta clara de responsabilidad que se debe combatir para que el espíritu más importante de internet siga siendo el que nos viene haciendo felices.

 

Realidad 5.
El ahorro en tiempo y dinero debería ser el último (¿primer?) argumento que haría falta para terminar de convencer a un cliente sobre las bondades de abrazar los estándares ahora que es temprano y para no llorar mañana porque sus usuarios no visitan más la página y debe rehacerla.

 

Más realidades.
La realidad es que hay muchísimas más realidades, más importantes o menos. Algunas son: a los motores de búsqueda les caen mejor las páginas estándares y lo reflejarán en sus resultados de búsqueda; desarrollar usando bloques de información facilita las actualizaciones del contenido; separar el contenido de la presentación facilita ampliamente un “lavado de cara” o un rediseño completo tan solo cambiando los CSS; el uso de estándares para desarrollar nos hace mejores personas al pensar en todos a la hora de facilitar el acceso a la información; el diseño sobre estándares usando herramientas WYSIWYG (Dreamweaver, FrontPage, GoLive!, etc.) no es imposible, tan solo hay que saber hasta donde usarlos y donde empezar a usar nuestro cerebro y dedos. Y así podríamos seguir…

 

¿No tenemos ya las conclusiones?
En la mayoría de los casos, el adoptar los estándares a la hora de un desarrollo pasa por una decisión personal (sí, a veces no, pero para eso están las realidades o argumentos a favor). Como desarrolladores-diseñadores tenemos responsabilidades y debemos estar a su altura; y en caso de no poder, deberíamos saber cuándo dar un paso al costado. No hay excusa para hacer mal algo cuando hacerlo bien requiere de igual o menos tiempo y trabajo.

Nosotros debemos hacer de la web un lugar digno y para todos… se lo debemos a todos los que la usan hoy y a quienes la usaran mañana.

 

Artículo original de: http://www.100px.com/articulos/diseno_basado_en_estandares_web/1/

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